Participa en la competición SEO Raiola manda y no el panda

Si te manejas en el mundo digital y tienes conocimientos en la optimización de buscadores, te encantará saber que para este verano 2017 ha sido lanzado una competición de SEO llamada “Raiola manda y no el panda”, la cual tendrá una corta duración y un gran premio. Si quieres saber más, sólo debes seguir leyendo la entrada.

Los concursos o competiciones de SEO siempre han sido bien vistas por la comunidad, ya que además de ofrecer premios, también brindan algunos beneficios para sus participantes; sobre todo a aquellos que más logran destacarse.

Conociendo la competición Raiola manda y no el panda

Esta competencia de SEO fue diseñada nada más y nada menos que por el foro Soywebmaster y Dean Romero, una verdadera máquina capaz de todo en digital. Por otra parte, también cuentan con el apoyo y patrocinio de Raiola Hosting, que han hecho posible este concurso al otorgar un premio tan alto como 5.000 euros.

Características de la competición SEO Raiola

  • El concurso estará vigente desde el 1 de junio hasta el 25 de junio de 2017, es decir, menos de un mes.
  • Los participantes deben posicionar una página web propia (no video) que se pueda comprobar al finalizar el concurso de Raiola manda y no el panda; donde el mismo nombre deberá ser usado como la palabra clave a posicionar.
  • El primer y único premio es de 5.000 euros, pero además, también el reconocimiento de toda la comunidad SEO tanto en España como en otros países de habla hispana.
  • El momento ideal de poner a prueba tus conocimientos y todo el trabajo que has hecho a lo largo de los años. Sin embargo, debido a la corta duración del concurso, podrás usar técnicas más blackhat para posicionar rápidamente.

Posicionar esa frase va a estar complicado, porque para empezar habrán muchos cracks conocidos y anónimos participando; pero también por el hecho de que muchos se han adelantado y ya cuentan con los dominios más exactos para el concurso. A pesar de ello, debido al poco tiempo que durará la competición, es posible que dichos dominios no sean tan útiles como una página antigua con suficiente autoridad.

Esperamos que todos los que participen en la competición de Raiola manda y no el panda tengan una experiencia única; pues es en esos momentos donde damos el todo para poder intentar ganar el premio máximo.

Historia sobre los escudos de armas

Desde los comienzos del primer milenio, los escudos de armas comienzan a cautivar el interés de los hombres de guerra, y ya por los siglos XVI y XVII ocupaban una posición histórica y representativa sobre todo entre la nobleza.

A principios del siglo XII, cuando la era de los caballeros armados, estando en el campo de batalla, debido a la semejanza de los yelmos y armaduras que portaban estos soldados, los cuales les cubrían de la cabeza a los pies, resultaba muy difícil poder identificar quien era el enemigo o el compañero de lucha, sin ver claro a quien atacar o de quien defenderse con el consiguiente peligro que eso supone.

Evolución de los escudos de armas y significado

Alguno de esos caballeros tuvieron una brillante idea para distinguirlos: pensaron en pintar coloridos dibujos o insignias en sus escudos de guerra, y dotarlos de personalidad con referencias claras a su bando, así como a su propia estirpe. Eventualmente estas insignias se fueron popularizando y se comenzó a bordar con todo lujo de detalles en los abrigos o capas que se usaban encima de las armaduras. Muy especialmente se utilizaron en las justas o torneos para identificar a los contendientes, y hasta los propios caballos lucían con esplendor elegantes y vistosos trajes que ostentaban los colores y emblemas de su amo para un mayor lucimiento y espectacularidad en la contienda.

Con el tiempo sirvieron como distintivos de linajes familiares e indicativos de nobleza, con motivos y diseños totalmente personalizados y acompañados muchas veces de leyendas o lemas particulares, y de uso absolutamente registrado ya en la antigüedad y legalizado incluso hoy día por determinados organismos oficiales. Era el estandarte de todo un apellido: historia pura a través de un logo identificativo que englobaba a todo el clan, y que además servía para dotarlo de categoría ante el resto.

Blasones como insignia para un linaje

Es conveniente distinguir entre linaje y apellido, porque no a todas las ramas del mismo apellido les corresponde el derecho al uso de determinado blasón. Al haber sido creado originalmente como expreso distintivo para uso propio de cierto linaje o rama familiar, quienes no tengan o sientan afinidad con esta parte concreta de la familia, y tras haber sido incluso registrado legalmente, no podrán dar uso de la reputación del emblema. Así, se evitaba antiguamente que ciertas partes de la familia, o una familia muy lejana, se aprovechase del prestigio de una casa, el cual estaba representado cómo no por su escudo: su símbolo intransferible.

¿Qué tipos de linajes tenían los blasones, y por qué se diferenciaban entre sí dentro de una misma familia?

Por otra parte, también puede existir un diferente blasón para distintos linajes y ramas de un mismo apellido. Según las familias que lo adoptaran, el antiguo reino o la zona geográfica de procedencia, eran los distintivos más comunes para que esta situación se sucediera.

Que otras ramas familiares aún perteneciendo al mismo tronco y apellido, no posean blasón heráldico alguno es un hecho todavía más frecuente, y esta situación se daba sencillamente porque muy posiblemente sus ancestros ejercían profesiones civiles, no fueron hombres de armas y por lo tanto no tenían que utilizarlos en aquellos tiempos, y sin que esto obviamente les signifique detrimento alguno en relación con los que sí poseían blasón en su linaje sobre su nivel de clase o categoría social ( y todavía menos hoy en día en base a sus ya lejanos ascendientes). Y es que no todos los blasones deben de pertenecer obligatoriamente a la nobleza: cada emblema guardaba sus propios enigmas, así como significados ocultos, con frases célebres o vivencias que hubiesen marcado a esta familia ya que no todo era necesariamente destinado a mostrar fuerza mediante las armas y la guerra.